
La Cisneros Fontanals Art Foundation la fundó Ella Fontanals-Cisneros para apoyar a artistas latinoamericanos contemporáneos y mover el intercambio cultural entre fronteras con exposiciones, becas y encargos.
Veinte años después, es una de las fundaciones de arte más respetadas de la región. La construyeron su ojo para el comisariado y su compromiso con el capital cultural de América Latina.

CIFO ocupaba desde hacía tiempo una posición de prestigio en el mundo del arte. Su presencia digital y su relato de marca no tenían la coherencia, la sofisticación ni la estética contemporánea que correspondían a su impacto curatorial.
La fundación necesitaba una plataforma y una forma de contar que sostuvieran dos cosas a la vez: la visión refinada de Ella y la energía creativa todavía sin explotar de toda una región, sin perder claridad ante un público global que llega sin conocer ninguna de las dos.
Su legado no consiste en coleccionar. Consiste en revelar.

La identidad de una fundación de arte tiene una obligación antes que cualquier otra: no competir nunca con el arte. Así que el sistema se construye desde la contención. Un solo acento, una retícula disciplinada, blanco generoso y una tipografía que se lee como institución y no como temporada.
Dentro de esa contención el programa puede subir el volumen. Las exposiciones, el programa de becas y encargos, la colección y los veinte años de historia tienen cada uno su propia voz, y ninguno necesita una submarca para hacerse oír.
Fotografía de instalación y documentación en vídeo y de performance de todo el programa de exposiciones, producidas para que el archivo sea útil y no decorativo.






Un comisario que busca la colección. Un artista que busca el programa de becas y encargos. Un coleccionista o un periodista que busca lo que hay ahora.
La web está organizada para que cada uno aterrice a un clic de lo que vino a buscar y se vaya habiendo visto lo de los otros dos.








The team I trust with my brands.En español: el equipo al que confío mis marcas.
El ecosistema digital de la fundación está hoy a la altura de la sofisticación de su misión, y atrae a coleccionistas, comisarios y colaboradores culturales que nunca habrían llegado solo a través del mundo del arte.
CIFO habla ahora el idioma del arte contemporáneo. No solo en lo visual, también en lo emocional y en lo intelectual.